Capítulo VIII. Lo chido

Chido

Según la conjetura que goza de mejores fundamentos, la palabra chido tendría su origen en el asturiano xidu, de donde habría pasado al xido del léxico mexicano a través de las oleadas migratorias del siglo XIX, y finalmente al vernáculo chido por mediación de los movimientos culturales de los años sesenta y setenta del siglo XX. Efectivamente, en lengua bable la palabra xidu significa “hermoso”, “bello”, “bonito”, “bueno”.
Chido podría también derivar de “chiro”. Algunos han afirmado que este último vocablo surge a su vez de una palabra de origen gitano que significa “resplandeciente” y que solamente después fue retomada por el caló juvenil y arrabalero de la Ciudad de México, en particular en Tepito, pero esto no ha sido comprobado. “Chiró”, en gitano, significa “época”, “tiempo”, “vez”.
Finalmente, dicen otros que el origen de chido ha de encontrarse en el norte del país en la forma “chilo”, que habla al “chile” (verdad, derecho,”sin pelos en la lengua”, honesto, amistoso) las cosas (sin albur)”así es usted es muy chilo” (que habla derecho). Después en el sur del país lo adoptaron como “chido”.
Voz “Chido” en Wikipedia

 

 

El proyecto general consiste en echar a andar un juego de correspondencias entre habitantes del barrio de Santa María la Ribera, así como entre ellos y el Museo del Chopo. La comuna trabajará con diversas familias y colectivos, con las que llevará a cabo diversas tareas, en búsqueda de lo que para ellas es lo chido: lo que fue, lo que es y lo que será. Se trata, como en los demás capítulos de La comuna, de un trabajo sobre la memoria, el presente y el porvenir, con vías de expandir los imaginarios, de enriquecer las formas de vida.

En esta ocasión “lo chido” hará hincapié en aquellas relaciones y actividades de una comunidad en las cuales el objetivo es la experiencia del goce en común. Experiencias como las relaciones de amistad, la diversidad de quehaceres habituales y las formas de vida.

Se trata, como dijimos, de establecer un juego de correspondencias entre familias y colectivos, pues cada historia contada, cada memoria recogida, cada anhelo expuesto, cada ejercicio de imaginación, tendrá como destinatarias a otras familias o colectivos; de manera que se pueda detonar una serie de correspondencias entre los diversos territorios que conforman a la colonia. La comuna, incentivará y dará seguimiento a estas correspondencias subrayando la materialidad del intercambio: ya sea en cartas u objetos e incluso recetas de cocina que se realicen en visitas recíprocas.

Al mismo tiempo, La comuna localizará, entre otras cosas, las historias de trabajo de la colonia, de manera que en vulcanizadoras, restaurantes, tortillerías, peluquerías y otros locales, se recogerá la historia del lugar depositada en uno o varios objetos distintivos, de manera que historias y objetos ocupen un espacio en el museo: esto será El Museo de las experiencias. En él, además, esta colección narrativa y objetual, será activada un día a la semana, en que el dueño o dueña del objeto, contará su(s) historia(s) en el museo durante un evento dedicado exclusivamente a él/ella.

 

Lo chido en el Museo Universitario del Chopo, galeria Undergroud.

 

La participación del colectivo, en conjunto con algunos habitantes de la Santa María la Ribera, dentro del Museo, fue llevar algunos objetos que representaran lo chido para la colonia, para la gente y para la vida misma en esos lugares.  Una de las actividades que se realizaron en la galería fueron conversatorios con vecinos del barrio. En estos conservatorios se platicaba sobre lo que es lo chido para ellos, cómo han vivido en la colonia, cómo la ven ahora y que les gustaría que pasara en el futuro.

También se activo una espacio donde la gente que visitaba la galería podía dejar alguna historia chida sobre la Santa María y sobre la experiencia de la exposición. Esta activación se realizó mediante una máquina de escribir, así se fueron acumulando cartas e historias que se podían consultar al visitar la exposición.

Agradecemos infinitamente al Museo del Chopo y sobre todo a los vecinos de la colonia Santa María la Ribera que amablemente compartieron sus historias y prestaron sus objetos.

 

#PonteChido.

 

 

El proyecto realizó una pequeña correspondencia chida con familiares de Babahoyo, Ecuador. Se compartieron historias, recetas de cocina, experiencias y formas de vida entre la Santa María la Ribera en la Ciudad de México y Babahoyo en Ecuador. Las historias compartidas por la familia de Babahoyo se pudieron consultar en la exposición que se realizó en el Museo del Chopo.

Aquí presentamos el paquete chido que se mandó directamente a Madrid, España para después ser entregado a los familiares de Babahoyo en Ecuador. Agradecemos a Daniela Pascual por el enlace realizado con la familia y la gran amistad y compromiso que siempre ha representado este proyecto.